La expansión de los anuncios introduce una pregunta sencilla en la conversación: ¿qué es una recomendación y qué es un espacio pagado?
Imagina que le pides a ChatGPT ayuda para elegir una tarjeta gráfica. Le explicas cuánto puedes gastar, a qué juegos sueles jugar y por qué no quieres cambiar la fuente de alimentación del ordenador. Cada detalle hace más útil la conversación. Esos mismos detalles también pueden ayudar a un sistema publicitario a decidir qué anuncio mostrar.
En ese entorno, OpenAI está ampliando su negocio publicitario. El 21 de octubre, la empresa anunció su llegada a otros 26 países, hasta alcanzar los 89. Brasil ya formaba parte de la lista. Según el comunicado, la publicidad aparece en los planes Free y Go; Plus, Pro y Enterprise siguen sin anuncios.
La novedad merece más atención que el número de países. Ese mismo día, OpenAI explicó la arquitectura que selecciona la publicidad. Un modelo separado sigue el contexto de la conversación, busca anuncios compatibles y participa en el proceso de selección. Si la persona activa la personalización, la información no sensible de conversaciones anteriores también puede influir en esa elección.
Según la empresa, este sistema funciona por separado del que escribe las respuestas. Los anuncios se identifican como patrocinados y OpenAI afirma que no vende los datos de sus clientes ni entrega sus conversaciones a los anunciantes. Son las reglas y la arquitectura descritas por la compañía, no una auditoría independiente realizada por Mais FPS.

Volvamos a la tarjeta gráfica. Una cosa es que el asistente explique que determinado modelo encaja en el presupuesto. Otra es que una tienda pague por aparecer junto a esa conversación. Aunque ambas informaciones sean relevantes, llegan ahí por vías diferentes. La posición de un anuncio, por sí sola, no demuestra que esa oferta haya ganado una comparación de precio, rendimiento o calidad.
Esa distinción debe mantenerse en el uso cotidiano. Quien pregunta normalmente quiere resolver la compra, no estudiar cómo funciona la plataforma. Una etiqueta clara ayuda; una presentación que haga parecer la publicidad una continuación natural del consejo puede dificultar la lectura.
La publicidad puede financiar un acceso más barato al servicio. Eso no elimina la responsabilidad de dejar claro dónde empieza el mensaje comercial. Cuanto más personal y convincente sea una conversación, más importante será esa señalización.
La prueba para el usuario es sencilla: después de recibir una recomendación, ¿puede explicar por qué apareció ese producto? ¿Porque responde a lo que pidió, porque alguien pagó por el espacio o por ambas razones? ChatGPT puede seguir ayudando a comprar. La publicidad debe seguir siendo reconocible como publicidad.
Ilustración conceptual: Mais FPS, creada con IA.
